Tu web puede estar muerta… y ni te has enterado
Hoy ha sido uno de esos días en los que recuerdas por qué el mantenimiento web no es un extra, sino una necesidad. Me siento con mi café, abro el panel de control y… ¡sorpresa! Una web caída. Silencio absoluto. Mala señal.
Intento reconectarla. Error. Entro directamente en la web. La página de inicio carga, pero el resto está en blanco. No pinta bien.
Voy al servidor, reviso logs, pruebo configuraciones. Todo parece en orden, pero no lo está. Así que fuerzo la visualización de errores y ahí está el culpable: un plugin rebelde.
Hora de operar. Desactivo los sospechosos y nada. Desactivo TODOS los plugins sin acceso al panel (porque, claro, tampoco cargaba) y la web vuelve a la vida. Sin funcionalidades, sin maquillaje, pero al menos respira.
Ahora toca la resucitación con cuidado. Reactivo los plugins uno a uno, reconstruyendo todo como un castillo de naipes hasta que la web queda 100% operativa. ¿Y el cliente? Ni se enteró. Solo le avisé cuando todo estaba resuelto, porque de eso va el mantenimiento web: de evitar sustos, de que todo funcione aunque haya problemas ocultos esperando el momento perfecto para estallar.
Moraleja: Si piensas que porque “tu web parece ir bien” no necesitas mantenimiento… piénsalo otra vez. Hoy ha sido un plugin. Mañana puede ser una actualización incompatible o un ataque sorpresa.
¿Quieres asegurarte de que tu web nunca “muera” sin previo aviso? Escríbeme. Nos aseguramos de que siempre esté en buenas manos.